Cruceros por el Mar Báltico

La animada Copenhague posee lugares encantadores como el Puerto Viejo. Foto de Ludo 29.
La animada Copenhague posee lugares encantadores como el Puerto Viejo. Foto de Ludo 29.

El Báltico es un mar casi interior, cerrado sólo por los estrechos del Kattegat que separan la península de Jutlandia de la península escandinava. Un mar que a pesar de su imagen gélida posee bellas playas, islas románticamente interesantes que apasionaron a Bergman y ciudades de un clasicismo nórdico que bien valen un crucero.

Viajar al Báltico supone conocer los avanzados países escandinavos, las costas más playeras de Alemania, la grandiosa San Petersburgo y los más desconocidos pero igualmente atractivos países bálticos y Polonia.

En está página no hablaremos de los cruceros de los fiordos noruegos, que generalmente se combina con el Gran Norte de Europa, Laponia e Islandia. De ellos daremos rendida cuenta en su página específica.

 Naturaleza, cultura y Monumentos.

Los cruceros que vienen desde España suelen hacer escala en Francia (La Rochelle o Le Havre), Gran Bretaña (Southampton), Ámsterdam en Holanda y ciertos puertos alemanes como Kiel o Hamburgo.

En el Báltico se visita, dependiendo del crucero, las grandes ciudades: Oslo, Copenhague, Goteborg, Helsinki, Riga, Tallin y la imperial San Petersburgo. Ciudades antiguas con una arquitectura muy diferente de la del oeste y sur de Europa, ciudades marineras, hermanadas por la antigua Hansa y que hoy unen sus lazos comérciales y culturales gracias al mismo báltico.

Los museos navales de Copenhague, Oslo o Estocolmo dan muestra de países marineros que surcaron el planeta y enviaron a sus comerciantes y exploradores a descubrir los polos y Siberia (Nansen, Amundsen, Nordeskjiold, Bering…). El fiordo de Oslo, el archipiélago de Estocolmo, las islas danesas, los bosques finlandeses y los recién descubiertos puertos de Letonia, Lituania y Estonia, con ciudades nuevas para los turistas. Por no hablar de San Petersburgo y su monumentos de la época de los zares y de la Revolución Rusa.

Catedral de Helsinki, en Finlandia.
Catedral de Helsinki, en Finlandia.

El litoral polaco, la Pomerania alemana, son zonas que contrastan con el industrioso interior. Parajes naturales, playas y acantilados, islas repletas de balnearios y castillos dispersos por la fachada marítima menos conocida de Europa.

Y finalmente la cultura de los grandes museos de las capitales del Báltico, con el Hermitage de San Petersburgo a la cabeza, combinadas con la animación y la fiesta de las calles de Copenhague. Un cóctel ideal para un crucero.

Puertos de salida y de llegada.

En España la mayoría de los cruceros salen de Vigo, Bilbao y Barcelona. Otros trayectos salen de ciudades del Báltico y Alemania pero acaban su singladura en puertos españoles como Bilbao o Barcelona.

En Alemania el puerto suele se Kiel en Schleswig Holstein, y sobre todo Copenhague en Dinamarca, Estocolmo en Suecia y San Petersburgo en Rusia.

La duración de los cruceros como siempre es variable, con lo que pueden adaptarse a todos los viajeros. Los cruceros que sólo se ciñen al báltico pueden durar de 4 a 7 noches. En cambio si se sale o se llega a Lisboa, Barcelona o Bilbao, los cruceros suelen duran entre 8 y 12 días. Finalmente si se trata de un crucero transoceánico, la duración sería mayor.

Para reservar su crucero vaya a las páginas de nuestros anunciantes, en ellas encontrarán toda la información necesaria.

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